Capacidades para innovar.

Es habitual escuchar que son las personas las que innovan. Sin embargo, dado que la innovación no es igual a una idea genial o a una ocurrencia de un momento, si verdaderamente queremos gestionarla, hemos de lograr que se convierta en una habilidad organizativa sostenible. Para ello, tal y como nos propone Juan José Goñi en su artículo "Volando a la innovación: cinco capacidades básicas", debemos encontrar un equilibrio entre estas capacidades:

1. Observar:
En este apartado, debemos tener especial cuidado en diferenciar lo relevante de lo que no lo es. Un buen sistema de vigilancia estratégica es un pilar fundamental para la innovación.Debemos definir qué, cuándo y cómo observar, pudiendo ser objeto de la observación agentes tanto internos como externos a la organización.Consiste en descubrir con intención. Para ello debemos observar los problemas que puedan ser resueltos
de forma ventajosa respecto a la que venimos utilizando habitualmente.
Tenemos que huir de la infoxicación.


2. Crear:
Idear soluciones novedosas para resolver los problemas previamente observados. Se trata de romper
las reglas y establecer nuevas relaciones, lo que dará lugar a un nuevo equilibrio. Hemos de pensar en los efectos que producirá el cambio y en cómo compensar los desequilibrios que originará.
En este caso, las técnicas de creatividad nos serán de mucha utilidad.


3. Construir:
Hacer posible lo nuevo por primera vez. Se trata de realizar un prototipo, para lo que hemos de establecer un objetivo, un método, los recursos que necesitaremos...
Hay que trabajar sobre una idea concreta, resolviendo los problemas paso a paso, aprendiendo mientras se hace realidad por primera vez esa idea.
En este punto podemos encontrarnos con obstáculos que hagan inviable el proyecto tal y como se definió.

4. Repetir:
Una vez vencidas las resistencias al cambio, se hace habitual lo nuevo. En este caso, hay que aprender del nuevo proceso establecido, aplicar la mejora continua. Con la capacidad de repetición, recuperaremos la inversión realizada en innovación.
Hay que hacer norma de lo exitoso, invertir en optimizar lo nuevo.


5. Exteriorizar:
La solución innovadora debe llegar al mercado como una ventaja competitiva. La innovación debe tener un impacto y ser aceptada por la sociedad para que tenga éxito. Una política de comunicación eficaz es aquella que logrará la introducción de la innovación en los hábitos vigentes. Para ello, hay que saber si es el momento adecuado para que nuestra nueva propuesta sea aceptada por el público al que va dirigido, para lo que es necesaria una buena capacidad de observación (volviendo así, a la primera capacidad descrita).

Como veíamos al comienzo, estas cinco capacidades han de residir en la organización. Una sola persona no puede dominarlas todas: son los equipos los que innovan. Por tanto, el papel del gestor de la innovación no consiste en dominar todas estas capacidades y realizar las actividades en que se materializan, sino en establecer los medios para que la organización las adquiera.

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