Acabo de ver un vídeo en TED sobre el invento del ingeniero Michael Pritchard. Se trata de un filtro que convierte en segundos el agua más repugnante en potable. Y a demás a bajo coste.
A parte del invento, que parece mágico, me han llamado la atención los siguiente reflexión (en una traducción muy libre):
"Usando el pensamiento habitual la escala del problema simplemente parece demasiado enorme como para contemplar una solución. Así que, simplemente, desconectamos. El problema ha sido resuelto pensando diferente."
Así que a la vista de los desastres del mundo y de los problemas que produce la ausencia de agua potable en zonas con problemas de acceso a la misma, Michael Pritchard se metió en su garaje, pensó diferente y decidió que había que procesar el agua en el punto de uso. Inventó un filtro que no deja pasar ni las partículas más pequeñas (25 nanometros) y solucionó el problema.




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