
Stephen R. Covey nos proporciona a través su blog pistas para mejorar la escucha empática o, lo que es lo mismo, para conseguir reflejar lo que una persona siente y dice con nuestras propias palabras a fin de que sientan escuchados y comprendidos. No se trata de escuchar para aconsejar, consolar, responder, refutar, solventar, arreglar, cambiar, juzgar, estar de acuerdo o en desacuerdo, cuestionar, analizar o adivinar.
- El nivel emocional es alto.
- La otra persona no se siente escuchada.
- No comprendes a la otra persona.
- El nivel de confianza es bajo.
Podemos empezar con frases como:
- Así que, si te estoy entendiendo correctamente, estás diciendo que...
- Lo que estoy entendiendo es...
- Parece que...
- Te tienes que haber sentido...
- Te sientes... sobre...
Ejercer la escucha activa no es sencillo, pero la buena noticia es que es una habilidad que todos podemos desarrollar. Recordar estos consejos nos ayudará a conseguirlo.
Para aprender más:




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