Enredados: la influencia oculta de las redes sociales

Los elementos básicos de una red son simples: nodos y enlaces que los conectan entre sí. Sin embargo, a medida que el número de nodos y enlaces aumenta, el número de posibles configuraciones crece exponencialmente. Asimismo, hay una innumerable cantidad de posibilidades para lo que un nodo y un enlace pueden representar: una palabra, un gen, una persona, en el caso de los nodos, similaridad fonética, expresiones coincidentes o una conversación en el caso de los enlaces. Estructuralmente simples, pero increíblemente complejas para el análisis, las redes albergan respuestas a una gran diversidad de preguntas. La edición de mayo-junio 2010 de la Harvard Magazine  nos presenta en un interesante artículo distintos estudios en torno a las redes.

Nicholas Christakis y James Fowler son dos estudiosos de este fenómeno, quienes han colaborado para tratar de comprender mejor qué y cómo se difunde a través de las redes sociales humanas. Juntos escribieron en libro "Conectados", en el que presentan descubrimientos entorno a las redes sociales en campos tan dispares como la genética, las mátemáticas, la psicología o la sociología.

En 2007, publicaron en el New England Journal of Medicine, un artículo en el que analizaban la difusión de la obesidad a través de redes sociales, planteando que ésta puede propagarse en tres grados de separación. Esto es: si una persona en el estudio mencionaba a una amigo que también participaba en el mismo y otro amigo de ese amigo se convertía en obeso, las probabilidades de padecer obesidad del primer sujeto se incrementaban en un 20%. El incremento de peso parecía difundirse a través de grupos de amigos a través de algún mecanismo invisible como los comportamientos alimentarios, el ejercicio o ajustarse a las normas sociales entorno al control del peso.

Los autores encontraron patrones similares para la felicidad, la soledad, la depresión, el consumo de alcohol, la decisión de dejar de fumar e, incluso, el divorcio.  Nuestra salud depende no sólo de nuestra biología, nuestras acciones y elecciones, también depende bastante literalmente de la biología, acciones y elecciones de aquellos que nos rodean.

Para cada tipo de difusión a través de las redes, los especialistas en este campo deben analizar meticulosamente cómo y entre quiénes ocurre la transmisión. ¿Influye la proximidad geográfica? ¿Son las relaciones familiares más influyentes que las sociales? ¿Qué hay de los compañeros de trabajo? La respuesta varía en función del elemento que se transmite.

El análisis de las redes sociales puede ayudar a diseñar campañas de salud pública más eficaces. Christakis y Fowler plantean que una campaña de vacunación basada en redes, enfocándose en personas que tienen mayor contacto social, podría ser tres veces más coste-efectiva que una campaña de vacunación universal. O una campaña de control de pandemias basada en redes podría ser 700 veces más efectivas que el muestreo aleatorio. Además, sabiendo qué es lo que funciona, las personas con mayor influencia podrían tratar de impulsar hábitos de vida saludable en la red a la que pertenecen, por ejemplo, animando a sus amigos a hacer deporte.

Todavía queda mucho por aprender en este ámbito de estudio. De momento, os dejo que el propio Nicholas Christakis os hable un poquito más sobre este tema:







Para aprender más:
Medicina y complejidad 1 y 2 en Compartiendo ideas.

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